lunes, 13 de julio de 2015

La genialidad

Todos los grandes artistas han sufrido eso que llaman bendición-maldición. Quizás sea eso mismo, el peso del espíritu que los eleva como un globo lleno de helio, directos a la estratosfera hasta que quedan anclados momentáneamente por la razón. A cierta altura son balanceados por el viento, a veces suave, a veces violento quedando temporalmente suspendidos.

Si  son excesivamente sensibles, es decir contienen un espíritu volátil, la cercanía del sol, de su calor hará que este comience a evaporarse liberándose su espíritu de toda atadura, separándose cada vez más de la tierra hasta fundirse con el éter de los sueños.

Es entonces y sólo entonces cuando la genialidad alcanza las cotas más altas. La genialidad como paroxismo, es el punto de no retorno. Toda sujeción, toda contención ha quedado rota y la tierra, la realidad ya ni tan siquiera son un punto diminuto, no existen.  El final acomete cuando de la misma manera que en un cielo despejado aparecen en la lejanía amenazadoras nubes cargadas de tormenta. El espíritu comienza a transformarse, como un elemento más y pasa de un estado a otro, exactamente igual que la materia, precipitándose generalmente de manera rápida y vertiginosa a la tierra de donde una vez salió y de donde repetidas veces intento elevarse.

La gran mayoría de las veces esta caída inhabilita al artista para recuperar su volatilidad, e incluso con más frecuencia de la que creemos lo inhabilita para la vida común que se encuentra en la tierra. Es ahí cuando muerta la genialidad creativa el artista descubre que se encuentra maldito e intenta buscar refugio en fuerzas que casi no atisba desde la tierra pero cree suficientemente fuertes si no para elevarle al menos para sujetarle fuertemente a la tierra. No por miedo a las alturas o su caída, sino por mantener ese anhelo de elevarse. Ese anhelo le permite seguir soñando, la memoria le ayuda a no olvidarse de lo vivido, la memoria sustituye  a la genialidad creativa. Ya no se trata de un sentimiento de creación, sino un intentar reproducir de diferentes maneras esa sensación; en intentar plasmarla de la manera más realista posible. Recordar cómo ser un genio, recordar como elevarse hacia las alturas. Recordar lo que es una bendición, olvidar lo que es una maldición.

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